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sábado, 30 de marzo de 2013

Sacrificio de Amor


Dios envió a su hijo Jesús al mundo a cumplir con un propósito que cambio la vida y el curso de la humanidad por siempre. Envió a su hijo a morir por los habitantes de este planeta y con su muerte se estableció un vínculo de comunicación entre el hombre y Dios. Sabemos que Jesús era el hijo de Dios y que por deseo de su padre es que es enviado a morir en la Tierra. Por otro lado, el acto de sacrificio de Jesús es uno lleno de amor, un amor que no se puede comprender, un amor que inunda el corazón de aquellos que tratan de entenderlo.

Esta semana he meditado mucho en esto, mi mente y mi corazón han recordado los versos se encuentran en 1ra de Corintios 13:4-7:

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. [Reina-Valera 1960]

Y también he recordado las palabras de Jesús a sus amigos en Juan 15:13

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. [Reina-Valera 1960]

Esto es muy simple de entender, Jesús fue enviado por su Padre, pero su sacrificio y sus actos van apoyados de un inmenso amor que, al igual que Dios, el sentía y siente por nosotros. Así como el amor de Dios fue tan inmenso como para enviar a Jesús a morir por una humanidad pecadora, el amor de su hijo fue igualmente inmenso como para morir, no solo porque su padre lo ordenara.

Aun cuando momentos antes de enfrentar el gran sacrificio Jesús oro al padre para ser liberado del amargo sufrir que le esperaba, Jesús puso por delante la voluntad de Dios. El mostró la pureza de su amor cuando en la cruz, en lugar de condenarnos, oró por nuestra redención tomando nuestros pecados como suyos y presentándose ante el padre como cordero de sacrificio.

La salvación de la humanidad es un gran acto de amor, es el acto de amor más grande que Jesús y Dios nos han demostrado. Detrás de la sangre derramada en la cruz, de las espinas, de las acusaciones falsas, de los clavos y de la resurrección esta la gran e inmensa fuerza del amor. Esta el poder de Dios en su forma más pura y real pues Dios mismo es  el amor. 

sábado, 24 de diciembre de 2011

El Protagonista en la Historia de la Navidad


En un post que copié el año pasado hablaba acerca del famoso Papa Noel, Santa Claus o Padre de la Navidad. Tiene casi más de diez nombres este personaje que se reduce a una historia de la vida real de un sacerdote griego llamado Nicolás quien tras establecerse como sacerdote en la zona de Myra recibe su nombre: Nicolás de Myra. Tras las historia sufrir varios giros y las parodias de los incrédulos, nació la versión que conocemos hoy: Un barbudo, barrigón anciano que soporta fielmente los fríos vientos del Polo Norte donde tiene una magna fábrica de juguetes, una esposa que hace riquísimas galletas, seis renos que vuelan y miles de duendes que le quieren con inexplicable devoción.

La historia logra fascinar a los niños con facilidad, escribiendo cartas y dejándole galletas el 24 de diciembre, y los adultos se sucumben en el frenesí de la compra y recolección de regalos para proteger la identidad del personaje. En todo este alboroto de pedir regalos y comprar los regalos que “Papa Noel” traerá, se escapan dos detalles muy importantes. Numero uno: ¿Quién era el verdadero “Papa Noel”? ¿Cómo surgió? y numero dos: ¿Quién es el verdadero protagonista de la Navidad? ¿Quién provocó que esta fecha fuese tan especial?

Nicolás de Myra fue un hombre que vive en los recuerdos y las historias de muchas personas en el hemisferio Oriente gracias a su ministerio de amor y solidaridad mientras fue sacerdote. Como siervo de Dios, dejó un legado hermoso y muchas historias han sido contadas sobre sus actos de bondad, de manera tal que los fieles no supieron más que nombrarle un santo.  Pero la historia de Nicolás llega hasta ahí, un hombre con un lindo corazón que se inclinaba a la felicidad de los niños, cumplió con un propósito especial en los caminos de Dios y trajo luz a los lugares que visitó. Todo por amor y servicio a Dios.  

Jesús, Hijo de Dios y Salvador del Mundo, nació en una noche estrellada en un pequeño y pobre pesebre donde su madre le dio a luz con dificultad entre paja y animales.  Este niño nacido por gracia del Espíritu Santo venia al mundo a cumplir con un llamado muy especial. Un cometido que ningún otro hombre podría realizar: morir por amor al mundo, consumar un sacrificio máximo de amor que uniera (de una vez y por todas) al hombre con Dios. Este es el protagonista de la historia, ese pequeñito bebe que pones bajo tu árbol de Navidad, ese niño que nació en un humilde pesebre pero que tenía sobre sí una luz que brillaba como ninguna otra. Que todavía brilla hoy.

Con su nacimiento él le otorgó a estas fechas un significado especial  y cambió para siempre la historia de la humanidad. Los regalos son lindos de recibir, las fantasías de un hombre vestido de rojo son ilusiones infantiles que realmente le hacen la noche una aventura a cualquier niño. Pero lo que transforma los corazones, cambia las vidas y hace milagros en nuestras familias es permitir que Jesús habite en nuestro ser y sea la luz que ilumina nuestros senderos. La estrella de Jesús no ha cesado de alumbrar el camino a la verdad y al Padre.  Esta alumbrando los corazones de todo aquel que este dispuesto a seguirle.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Detras de "El Verdadero Significado de la Navidad"


“Os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” (Lucas 2:11)

Es probable que hayas escuchado “El verdadero significado de la navidad es Cristo,” o que  “La Navidad es realmente el nacimiento de Jesús, nuestro salvador”.  Mientras que frases como estas son verdad, es probable también que luego de internalizar esas palabras en tu mente no dejes que el verdadero mensaje que ellas llevan llegue a  tu corazón. Quizás tú eres quien las dices a dondequiera que vas y puede ser que recibas miradas vacías y bocas cerradas en respuesta, estas personas en realidad no conocen la magnitud de la frase que les compartiste. 

Sin un principio absolutamente nada puede comenzar, pues un principio marca el comienzo de algo. La conmemoración de la Navidad no es nada más y nada menos que recordar ese momento en el cual comenzó lo que seria la posibilidad más maravillosa que cualquier ser humano tendría jamás. En la Navidad, llego a este mundo un niño, el Hijo de Dios y consigo trajo la posibilidad de que el hombre y Dios se pudiesen volver a comunicar sin la necesidad de sacrificar animal alguno. 

Si esta fecha en la historia no existiese, en otras palabras: si Jesús NUNCA hubiese nacido, no solo no existiría la Navidad; sino que tampoco existiría el mensaje de salvación, la vida eterna, el perdón y limpieza de pecados y sobretodo esa preciosa relación que hoy por hoy podemos desarrollar con nuestro Padre Celestial.
 
La Navidad marca el punto de partida en la cronología de la historia de un nuevo movimiento de amor y de esperanza para el hombre que por tantos años vivió en total desconexión con Dios. Es importante ver que al celebrar la Navidad, celebramos todo lo que vendrá después de ella. Treinta y tres años después de su nacimiento, Jesús muere en una cruz. Tremendo sacrificio de amor que nadie más podrá recrear. Dime algo. ¿Habría pasado esto si no hubiese sido porque Dios envió un hermoso niño a nacer en un humilde pesebre en Belén? ¡Sabemos que no! 

Muchos sufren desmedidamente en estas épocas del año y es difícil no hacerlo cuando un pariente o buen amigo muere en estas fechas o cuando la desgracia a tocado tu vida de alguna manera. Pero la Navidad representa esperanza, la fe y la espera de que buenos tiempos están por venir. Es inevitable sentimos también mucha alegría, la esperanza y la fe nos permiten creer y añorar los momentos de gozo y paz que Dios promete para sus hijos.

Que tus Navidades representen en este año el comienzo de los buenos tiempos, la esperanza de que el sol volverá a brillar sobre tu ventana. Renueva tu gozo, tu paz, tu fe y tus añoranzas para el nuevo año a través de la conmemoración de una promesa cumplida a la humanidad hace mas de dos mil años. El nacimiento del Salvador de este mundo, por que eso es la Navidad, la celebración del nacimiento del hombre mas puro que ha caminado sobre la Tierra, Jesucristo.

Esta Temporada from DanStevers.com on Vimeo.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Drama de Navidad

La Navidad es una de esas fechas donde pareciera que todo o casi todo a sido dicho ya, lo cual, en parte, es cierto. Pero no por cierto es que podemos dejar pasar esta fecha sin que nos demos cuenta de lo que estamos festejando, porque en una sociedad tan atada al consumo, parece que la Navidad es sólo una oportunidad donde nos vemos casi obligados a consumir más que en otras fechas, primando el tener por sobre todo lo demás.


A la gran mayoría de los que festejan la Navidad se les escapa por completo el acontecimiento que dio nacimiento a dicho festejo, quedando el hecho divino de la encarnación de Cristo como algo que difícilmente la gente ligue a esta fecha, mostrando así el desconocimiento completo de lo que debiera ser la razón y el corazón de la Navidad. Es el más grave de todos los sinsentidos entre los que se desarrolla la fiesta. La lista que ello encabeza se puede trasladar, por ejemplo a la forma en que festejamos los que vivimos en estas latitudes,  pues adornos navideños cubiertos de nieve son los que engalanan nuestros árboles navideños, siendo que por aquí algo que nunca veremos en esta fecha es nieve. Es decir, festejamos algo que no sabemos bien que es y que parece que tiene poco contacto con la realidad en la que nosotros vivimos.

¿Tiene algo que decirnos a nosotros la Navidad? Si la despojamos de todos los adornos artificiales, de las reuniones familiares y los días feriados, para muchos no tiene más para decir. Creo que eso, en sí, constituye un verdadero drama navideño, pues la gente no se da cuenta que la venida del Hijo de Dios para habitar como uno de nosotros es el mayor bien que se nos podría haber hecho jamás. No hay regalo, por más precioso que resulte que se pueda comparar siquiera a lo que Dios Padre nos regaló esa noche en un pesebre de la pequeña aldea de Belén. Una humanidad corrompida entonces y ahora, recibía, sin percibirlo, a aquel que es el único que puede brindarles lo que tanto se dice por estas fechas, pero que tan poco se vive en la realidad: paz y salvación.

Pero parece que ello queda en segundo plano cuando se trata de la Navidad, pues sólo comprando y teniendo la gente parece ser feliz, cuando dejan pasar lo único verdaderamente necesario para ellos: el regalo de Dios en Cristo.

La Navidad es la llegada de todo el bien que Dios deseaba hacerle a una humanidad necesitada de dicho bien. Por más autosuficiente que la humanidad se crea, desde la perspectiva de la eternidad, es desdichada, desnuda y pobre, carente de todo lo que pueda conducirla al bienestar verdadero y a una relación gozosa con la deidad. Despreciar, ignorando, el regalo de Cristo llegando a nuestro mundo para compartir nuestra experiencia humana, enseñarnos, dejarnos ejemplo y, sobre todo y ante todo, para morir por nuestros pecados, hacer a un lado ese regalo es condenarnos a una vida que apenas merece el nombre de tal.

Navidad es la llegada del Hijo de Dios a los hombres para ser su Salvador y Señor. Es el hecho que abre las puertas para la salvación de todos los hombres y mujeres que crean en él y lo reciban para llenar de sentido sus vidas, darles vida abundante y eterna y llenarlos de una felicidad que vas más allá de lo que podamos experimentar fuera de él. Para aquellos que hemos tenido nuestra Navidad, es decir el momento en que Cristo vino a nuestros corazones, podemos decir que la luz llegó a nuestras vidas, que fueron totalmente cambiadas por su llegada.

Hoy Cristo puede venir a tu vida también, para que compruebes por vos mismo que él es realidad y que la Navidad no es un feriado más, sino que es el festejo del momento donde la eternidad tocó la historia para hacerse carne por amor por cada uno de nosotros.

En esta fiesta, ojalá que puedas festejar y pasarla bien, pero siempre tomado de la mano de Cristo, el regalo que Dios te ofrece para tu bienestar.

“El que tiene al Hijo de Dios (Jesús) tiene la vida. El que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida” 1 Juan 5.12

martes, 20 de diciembre de 2011

Abra la Puerta

Isaías 61:3 “a ordenar que a los afligidos de Sion se les de gloria en lugar de ceniza, oleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados arboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.”

Elisabet, la mujer  del sacerdote Zacarías, era una mujer que en su vejez tuvo experiencia primaveral. (Lucas 1:36) Tenía en su vientre una promesa. Pese a sus años, ella estaba más cerca de su destino en ese momento de lo que había estado en su juventud. Probó que Dios nos bendice en el momento que estima conveniente y en sus propios términos. Ella era un ejemplo vivo del verso en  Isaías 61:3. Ciertamente recibió “gloria en lugar de ceniza, oleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiad”. 

Podemos imaginar que Elisabet pudo haber pasado muchos años anhelando un hijo. Conocía la vergüenza de ser estéril en los tiempos bíblicos y quizás ya había desistido de lograrlo. Pero Dios tenía otros planes. A una edad que algunos podrían considerar muy avanzada para tener hijos, Elisabet estaba embarazada. Ella también estaba sola. Puede que esto se debiera a la actitud de la comunidad. Cuando una mujer entrada en años es todavía una mujer vibrante y productiva, otros pueden sentirse celosos o intimidados. Quizás haya sido la silenciosa quietud de su vientre lo que otros creían que ella experimentaba. Cualquiera que haya sido la razón, ella se ocultó en su casa durante seis meses antes de escuchar que tocaban enérgicamente a la puerta. 

Cuando Elisabet levantó su cuerpo achacoso y arrastró su torso alargado hacia la puerta, vio a una joven muchacha, una imagen de si misma en días que ya habían quedado atrás. Al abrir aquella puerta su vida cambio para siempre. María, la futura madre de nuestro Salvador y Señor, la joven prima de Elisabet, estaba a la puerta. El saludo de esta joven, la revelación de su experiencia, hizo saltar al niño en el vientre de Elisabet, y ella fue llena del Espíritu Santo. 

Si usted se ha aislado de los demás, no importa la razón, oro para que usted escuche al Señor tocando la puerta. Él le dará el manto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Mientras usted le abre la puerta a nuevas relaciones y remueve las cadenas de sus propios temores, Dios la inundará con un nuevo esplendor. El reanimará su corazón. Él no quiere que usted se quede sentada en una silla y muera. ¡En el nombre Jesús, levántese y abra la puerta! 

TD Jakes, Santa Biblia: Mujer: ¡Eres libre!

sábado, 30 de julio de 2011

No Hay Sentimiento Como Éste



No Hay Sentimiento Como Éste
por Angelica Perez
No existe lógica en el,
ni tiene ley de aritmética,
o una ciencia especifica.
No es algo que puedas
estudiar y analizar a fondo.

Solo lo puedes sentir en tu ser,
tu corazón parece agrandarse,
y sientes tu cuerpo flotar.
Es puro y sobreabundante
amor incesante...

¡Pero no es cualquier amor!
No es el pasajero amor juvenil
o el apasionado de dos amantes,
solo el de una madre,
podría intentar asemejarse.

Veras, mi corazón,
ya no me pertenece
cuando late, lo hace por él
y cada gota de sangre parece
que fluye gracias a su existencia.

Es ilógico creer en algo así
cosa de locos lo llaman
los que nunca lo han sentido.
Que pobres insensatos,
no saben de qué hablan.

Lo he vivido y conocido,
así que locos los llamo yo
porque atreverse a vivir
sin este maravilloso amor,
es estar muerto en vida.

jueves, 6 de enero de 2011

Sigue la Estrella

Sigue la Estrella
por Angelica Perez

Mateo 2:2 “¿Donde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle.”

En muchos países se celebra la visita de los tres Magos de Oriente al pesebre donde se encontraba el niño Jesús. Ese memorable día en el cual tres reyes, magos o sabios (ya que se les refiere con diferentes nombres) siguieron desde el lejano oriente una estrella que los guió al paradero del Príncipe de las Naciones. 

Se dice que su travesía fue de aproximadamente dos meses, otras fuentes alegan de un mes y medio y a quienes dicen que solo les tomo tres semanas. Sin embargo, eso me puso a meditar en que realmente no importa cuánto les tomo llegar a Belén. Lo que realmente importa es que el deseo de adorar y exaltar al Niño Dios era más fuerte que la larga travesía, que la incertidumbre de saber hacia dónde se dirigían.

Los reyes fueron a su paso y al paso de sus camellos y la estrella los guió hasta el momento en el que llegaron al lugar donde Jesús les estaba esperando. Así mismo es con sus hermanos, con nosotros. Jesús no le importa si ti te toma un mes llegar a cierto crecimiento mientras que a mí me toma una semana o viceversa. Jesús lo que más le importa es el resultado final. 

Lo que Dios, Jesús y el Espíritu Santo buscan es el crecimiento en nuestras vidas, que estemos en constante búsqueda y siempre persiguiendo la Estrella que ilumina nuestros pasos. ¿El tiempo que nos tome llegar? Siempre será diferente, con cada individuo Dios obra de forma diferente y en tiempos diferentes. 

El Dios Todopoderoso y Omnisciente es el que tiene completo conocimiento de nuestros corazones y conoce a qué velocidad podemos caminar cada uno.  Eso sí, nunca nos conformemos. Cuando llegaron al palacio de Herodes, los reyes pudieron haberse conformado con haber comprobado que en verdad había nacido un niño rey en Belén. Sin embargo, a pesar de que probablemente estaban extenuados continuaron.

 No fue hasta que llegaron al pesebre y le adoraron que estuvieron satisfechos. ¡Nosotros también! No pares hasta que cumplas tu meta, no descanses hasta que consigas trepar el siguiente escalón, no te conformes con saber que existe, ¡no! Esfuérzate y sigue la estrella de Cristo hasta que te lleve al lugar que Dios ha separado para ti. 

miércoles, 23 de junio de 2010

La Cáscara de Guineo

La Cáscara de Guineo
por Angélica Pérez Ortiz 

Era un día lleno de victoria para la joven que iba ganando esta pequeña carrera, estaba airosa, llena de felicidad mezclada con adrenalina. Era la primera de muchos en la recta final. De lejos podía sentir la victoria y ver esa singular franja roja que le dejaba saber que estaba llegando a la meta. Pero para su desgracia uno de los competidores más fuertes dejó caer una cáscara de guineo al suelo justo al frente de ella.

 El resbalón fue doloroso y el sentir como esa estampida humana pasaba alrededor de ella sin divisar la situación era completamente frustrante. Lejos de su primer lugar, olvidada a tan solo metros de su meta, llena de dolor y frustración y con una rodilla lastimada esta chica no supo más que llorar. El equipo de primeros auxilios le ayudó a levantarse, le curaron de sus heridas, le revisaron su rodilla y el coordinador decidió otorgarle la medalla de superación. 

La joven estaba muy triste pero no renunció a su sueño de ganar el primer lugar se recuperó e inmediatamente volvió a tomar su ritmo deportivo lista para la próxima carrera. En nuestra vida espiritual solemos caer en tentaciones, estamos constantemente siendo atacados por este competidor fuerte que es nuestro enemigo, es seguro que tiene un bolso lleno de cáscaras de guineo para que resbales. 

Si caemos en pecado o tentaciones no debemos renunciar o pensar que hemos perdido la hermosa relación que teníamos con Dios. Estos son pensamientos totalmente erróneos y que deben ser desechados. Debemos en cambio arrepentirnos y desechar el pecado de nuestras vidas, alejarnos de lo malo y buscar hacer lo bueno. Volver a tomar nuestro ritmo espiritual y prepararnos para la próxima carrera.

Si la joven se hubiese quedado tirada en el suelo, llorando y gimiendo no hubiese a resuelto nada. Sus heridas se infectarían y su rodilla seguramente se debilitaría más. Eso le hubiese costado más tiempo de recuperación y por ende más práctica para volver a empezar de nuevo en vez de continuar donde se había quedado. La diferencia es que tomó la mano del quien le ayudaba se levantó con nuevas fuerzas y dispuesta a romper barreras. 

Cuando tu competidor fuerte te tire la cáscara de guineo que te hace resbalar solo recuerda que si no te levantas la herida se infectará y tus fuerzas de esfumarán. Levántate si te has caído, afronta tu dolor recupérate con Jesucristo y continúa tu camino hacia el lugar más preciado que es nuestra meta en Cristo. Él te estará esperando con tu corona en sus brazos, él conoce tu corazón, tus esfuerzos y deseos de servir. Recuerda que el está caminando a tu lado. Esa es la mano amiga que te levanta después de la caída.

Filipenses 3: 13-14

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo queda atrás, y extendiéndome a lo que esta delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

domingo, 20 de junio de 2010

Expresa Tu Fe


Expresa tu Fe
por Angelica Perez

Hace un año leí un libro que me parecía muy interesante al principio pero que luego cambio mi perspectiva de la vida cristiana por completo. Se llama “Locos por Jesús”, relata historias de fervientes seguidores de Cristo que terminaron como mártires por su fe.

En las historias y relatos que he leído, las personas que viven estas experiencias las aprovechan para hablar de la salvación a sus verdugos, compañeros de celdas, perseguidores y a veces a sus propias familias que le dan la espalda. Ahora... ¿podría uno de nosotros decirle “Dios te ama y yo también” a un enmascarado que te azota y golpea hasta que quedas inconsciente?

Verdaderamente aquellos que vivimos en países con libertad de expresión somos abundantemente bendecidos. A veces, nos cohibimos de nuestra fe ante nuestros familiares, compañeros de trabajo y amistades. Tal vez sí, experimentamos un poco de persecución, pues muchos rechazan nuestra Fe Cristiana, y hasta repudian al los cristianos ¿pero qué hacemos nosotros? Muchas veces silenciamos la voz de Dios dentro de nosotros por no enfrentar una barrera que es mucho más débil que la que otros hermanos enfrentan en otros países.

Hoy te invito a expresar tu fe, no niegues a Dios, no hay persona o cosa en el mundo que valga lo suficiente como para negar a tu Rey.  ¿Qué vas a hacer con la palabra de salvación dentro de ti, guardarla o esparcirla como Dios te pide que lo hagas?

Recordemos que Dios ha llenado nuestros corazones de amor y que hemos sido llamados a traer paz, no siempre tendremos que hablar para demostrar estas verdades en nuestras vidas. Lo importante es dejarle saber a quienes nos rodean quién es la verdadera luz de este mundo.