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jueves, 12 de enero de 2012

Somos de Alto Valor y Estima





viernes, 6 de enero de 2012

Oración de una Alma Nueva




por Angelica Perez

Deseo que nazca desde lo profundo de mi corazón,
la quiero sentir como una pequeña semilla que brote,
a medida que tu amor y tu protección la alimentan.
Quiero que se fortalezca y le lleguen a crecer fuertes raíces.

Es tu maravillosa palabra de amor y paz,
quiero tenerla como un sello en mi frente,
como escudo que protege mi corazón
y como mapa en los oscuros caminos de la vida.

Ayúdame a divisar tu voz en medio de las algarabías, 
permíteme internalizar tus palabras con sabiduría,
y otórgame la humildad para aceptarlas por verdad.
Por favor, no me niegues la bendición de escuchar tus consejos.

Querido guía de mis caminos,
y amante salvador de la humanidad,
bendíceme con tu presencia en mi vida,
hoy, mañana y  hasta el fin de los días.

sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Habrá otro más pobre y triste que yo?


por: Angelica Perez Ortiz

"Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que comía.
¿Habrá otro --entre sí decía--
más pobre y triste que yo?
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.
Quejoso de la fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:
¿Habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?,
piadoso me has respondido;
pues volviendo en mi sentido,
hallo que las penas mías,
para hacerlas tú alegrías
las hubieras recogido."

(Tomado de La Vida es Sueño-Primer Acto, Calderón de La Barca)


Si la historia fue escrita por el Calderón mismo, no es algo que sepa con seguridad. La he leído en muchas ocasiones, diferentes versiones pero ese simple mensaje que guardan las líneas de esos versos siempre es el mismo. 

Estos versos intercalan dos dilemas de la vida que, suelen ser muy difíciles: aceptar la vida que llevamos y agradecer no solo por las cosas buenas sino las malas también. 

La palabra de Dios dice que ‘todas las cosas que le acontecen a los que aman a Dios son para su bien’ (Romanos 8:28). Este sencillo verso expone una realidad del diario vivir pues todos sabemos por experiencia propia que después de cada experiencia, buena o mala, el resultado es una persona con herramientas nuevas para enfrentar lo que viene en el siguiente escalón de la vida.

A veces vivimos reclamándole a Dios por la vida que tenemos. ¿Qué es lo que hemos hecho para
merecerla? Y hasta dudamos que existan personas con peores destinos que el nuestro. Ahí es cuando entra el prójimo que vive regocijándose con esas migajas que hemos dejado caer en el suelo. Entonces encaramos nuestro diario vivir: no somos los únicos y siempre habrá alguien que vive en peores condiciones. 

Recuerdo que cuando pequeña solía dirigirme hacia la comida con disgusto, mi madre me reprendía recordándome que en otras partes niños como yo pelearían por tan solo un bocado de lo que yo desperdiciaba. Hoy en día cuando veo a otros desperdiciar su comida me recuerdo de esos tiempos y veo lo malagradecida que me mostraba y lo doloroso que es ver a alguien que no tiene idea de las bendiciones que tiene en su vida. Es aún más doloroso cuando es un cristiano quien actúa así. 

Es importante que vivamos atentos a las bendiciones que recibimos, nunca estaremos satisfechos con la vida que tengamos hasta que aprendamos a ser agradecidos por ella. El ser humano siempre quiere más. Por el contrario, los cristianos tenemos la bella oportunidad de agradecer lo que tenemos y ser felices con las bendiciones que hemos recibido, solo así podremos aceptar más en nuestras vidas y vivir aún más agradecidos, tengamos todo lo que queremos o no. 

Esto no nos convierte en conformistas, tenemos y  debemos aspirar por mejores cosas en la vida pero aprender estar agradecidos por las que logramos alcanzar.

martes, 13 de septiembre de 2011

Tu Me Levantas


Texto de la imagen a sido parafraseado. Salmo 120:1.

Tú Me Levantas
por Angélica Pérez Ortiz

Cuando pienso que ya todo está por desvanecer,
veo el cielo perder su luz y llega la tempestad
y la marea sube, las olas fuertes azotando mi barca,
sin poder ver hacia donde me dirijo o que encontraré.
Ahí tomas control y me haces volar sobre la tormenta,
me levantas como a las águilas, me das un vuelo especial.
Sólo yo sé volar de esta manera, solo cuando tu estas aquí.

Muchas veces me encierro en mi lamento y angustia
en ocasiones, pierdo mi norte y me voy en otras direcciones.
Aun así, siempre permaneces ahí, esperando mi llamado,
pacientemente esperas mi clamor y una vez más me levantas.
Tu me levantas. ¡Oh si! Me rescatas de mi misma destrucción,  
de los vientos recios, el mar bravío y la imponente tempestad.
Siempre estas, omnipresente, omnipotente, solo tu Jehová.

Tú me levantas.

sábado, 30 de julio de 2011

No Hay Sentimiento Como Éste



No Hay Sentimiento Como Éste
por Angelica Perez
No existe lógica en el,
ni tiene ley de aritmética,
o una ciencia especifica.
No es algo que puedas
estudiar y analizar a fondo.

Solo lo puedes sentir en tu ser,
tu corazón parece agrandarse,
y sientes tu cuerpo flotar.
Es puro y sobreabundante
amor incesante...

¡Pero no es cualquier amor!
No es el pasajero amor juvenil
o el apasionado de dos amantes,
solo el de una madre,
podría intentar asemejarse.

Veras, mi corazón,
ya no me pertenece
cuando late, lo hace por él
y cada gota de sangre parece
que fluye gracias a su existencia.

Es ilógico creer en algo así
cosa de locos lo llaman
los que nunca lo han sentido.
Que pobres insensatos,
no saben de qué hablan.

Lo he vivido y conocido,
así que locos los llamo yo
porque atreverse a vivir
sin este maravilloso amor,
es estar muerto en vida.